Izamal

La ciudad amarilla donde el pasado nunca se fue

En el corazón de Yucatán, como salida de un sueño solar, se encuentra Izamal, la ciudad de las tres culturas. Todo aquí parece cubierto de oro: las casas, los templos y hasta el aire al atardecer. No por nada la llaman la ciudad amarilla, un lugar donde lo colonial y lo prehispánico conviven bajo una misma luz.

Izamal fue un importante centro ceremonial maya, y todavía hoy se siente ese pulso antiguo en cada rincón. La gran pirámide de Kinich Kakmó, una de las más grandes de México, se alza con dignidad entre los tejados coloniales. Desde su cima, la vista es sagrada: la ciudad se extiende como una ofrenda, y el cielo parece más cercano.

El otro corazón de Izamal es el Convento de San Antonio de Padua, construido sobre un antiguo templo maya. Su enorme atrio –el segundo más grande del mundo después del Vaticano– es escenario de procesiones, rituales y silencios que aún resuenan.

Una ciudad viva

Pasear por Izamal es caminar entre capas de tiempo. Los carruajes, las esquinas color ocre, las tiendas de artesanía y los aromas de antojitos yucatecos se entrelazan con la energía de los antiguos dioses. Aquí, el pasado no es una reliquia: es un hilo que conecta lo que fuimos con lo que seguimos siendo.

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Izamal está a menos de dos horas de Valladolid. Es una excursión perfecta para quienes buscan belleza, historia y una energía serena. Visítala con calma, con los ojos abiertos y el corazón dispuesto. Porque en Izamal, cada calle te habla.

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