En los alrededores de Valladolid, donde la tierra respira historia y la selva murmura secretos, se encuentra Cenote Oxman: un santuario natural donde el agua, la piedra y la luz se conjugan en un espectáculo ancestral. A solo unos minutos del centro, este cenote de tipo abierto se revela como una garganta terrestre abrazada por raíces colgantes, aves en vuelo y una quietud sagrada.
Bajar sus escaleras de piedra es como adentrarse en otro tiempo. Al llegar, el reflejo del cielo sobre sus aguas azul profundo parece invitarte a una ceremonia de reconexión. Aquí, el cuerpo se aligera, la mente se apacigua y el alma se expande. Los más intrépidos se lanzan desde una cuerda estilo «Tarzán», dejando atrás todo lo que pesa. Otros simplemente flotan, en comunión con la energía del agua.
Ubicado dentro de una antigua hacienda henequenera, Oxman no es solo un cenote: es historia, es herencia viva, es un respiro para quien viaja no solo con maletas, sino con preguntas. A su alrededor, árboles centenarios, pasillos coloniales y un restaurante rústico completan la experiencia, perfecta para una escapada de medio día.
Recomendaciones para tu visita:
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Ubicación: Cenote Oxman se encuentra en la Hacienda San Lorenzo, a tan solo 10 minutos del centro de Valladolid.
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Horario: Abierto todos los días de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.
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Entrada: Hay varias opciones: solo cenote, o combos que incluyen acceso a la piscina y restaurante con consumo mínimo.
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Qué llevar: Traje de baño, toalla, sandalias, repelente natural y protector solar biodegradable.
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Tip WAYÉ: Ve por la mañana para disfrutarlo con menos gente. Siéntate bajo los árboles después del nado y simplemente escucha: el viento en las hojas también cuenta historias.
Desde WAYÉ, el viaje al cenote es corto, pero la experiencia es profunda. Aquí no solo te sumerges en agua, sino en la memoria geológica y sagrada del Yucatán.

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